La Ciudad de la Música: Por Sara Vizcaino.

En una ciudad muy lejana, un 21 de junio, nació una niña llamada Sisi. Desde pequeña se notaba en ella algo especial. Debido también a su belleza, todo el mundo decía que se iba a casar con un marqués.

Al cumplir los siete años la llevaron a un internado. Allí, como el resto de las niñas de su edad, aprendió a cómo ser una buena esposa. Un día por la noche se escapó del internado a un restaurante de lujo. Como era tan pequeña se coló en aquel sitio sin que nadie se diera cuenta y robó un poco de comida. Mientras estaba allí se abrió un telón y apareció un escenario. En él había un piano Sisi nunca había visto un instrumento música, ya que en su barrio estaban prohibidos, así que se quedó fascinada.

Apareció de repente un hombre vestido con un traje negro, una pajarita del mismo color y una camisa blanca. Tenía el pelo rubio y los ojos negros como el carbón.

Empezó a tocar…Nada más comenzar, Sisi se enamoró de aquel sonido. Disfrutaba cada segundo que escuchaba.

Al acabar el espectáculo, ella se acercó emocionada al pianista. Le abrazó. Éste se quedó sorprendido. Antes de que pudiera decir nada Sisi le pidió:

  • ¿Me enseñas? – Con cara de súplica.

El pianista, aún más sorprendido, le respondió:

– Vaya, nunca había visto a nadie tan interesado por aprender a tocar… Tras varios minutos insistiendo aceptó – Está bien, pero me tendrás que dar algo a cambio.

Entonces acordaron que todos los días Si le traería algo de comida de la cocina del internado a cambio de una clase, ya que el pianista no tenía permitido comer nada del restaurante.

Durante un año todas las noches Lucas (su profesor) le daba clase y todos los días ella le llevaba la cena a escondidas. Nadie en el internado se dio cuenta de que se escapaba.

Cuando cumplió los ocho años ya sabía tocar muy bien el piano.

Poco tiempo después, sus padres la reclamaron de vuelta a casa. Ella nos e quería ir, pero no tuvo más remedio. Se despidió de Lucas. Él le regaló un cuaderno y un bolígrafo grabados con una nota musical. Le dijo que eran para que compusiera sus propias canciones y composiciones.

Volvió a su casa. En cuanto llegó les contó a todos lo sucedido. Estaba tan orgullosa que no tuvo en cuenta que le podían regañar por escaparse por las noches. Pero antes de llegar a la parte del regalo del cuaderno, sus padres la interrumpieron:

– ¡Está totalmente prohibido tocar instrumentos musicales en esta ciudad!

 Sisi se asustó y se fue llorando a su habitación. Pasó el tiempo y , a escondidas de sus padres, todos los días Sisi componía sus canciones. Para ello imaginaba el sonido de cada tecla del piano. Cuando fue un poco más mayor descubrió un lugar prohibido en la ciudad en el que se tocaba música y, aún sabiendo el riesgo de ir a aquel sitio, decidió ir de todos modos. La música era más fuerte que el temor de que se enteraran sus padres.  

Al cumplir 18 años abandonó su ciudad y se fue a un país lejano. Allí, donde no estaba prohibida la música, triunfó como pianista. Sus canciones se hicieron famosísimas, incluido fueron tocadas por otros músicos. La llamaban “YY”.

Después de unos dos años volvió a su hogar y visitó a su familia. Al llegar sintió que se alegraban, pero también pusieron una mueca de desprecio. Ella les propuso:

-Escuchad mi música, por favor, ya veréis como os va a gustar.

Tras insistir e insistir aceptaron. Fueron a aquel lugar prohibido que ella conocía y comenzó a tocar.

Cada vez entraba más y más gente a escuchar aquella música. Se decían unos a otros:

  • ¡Pero si esto es una maravilla! Es como volver a nacer, desconectas de todo, te hace soñar.

Cuando terminó todos empezaron a aplaudir y a decir:

– ¡Otra!, ¡Otra!, ¡Otra!

Ella, muy contenta, se puso a tocar de nuevo. Su familia se dio cuenta de lo que se había perdido y de lo equivocados que estaban.

Pasado algún tiempo se quitó la prohibición de aprender y tocar música, se abrieron muchos lugares para poder disfrutarla y además la ciudad pasó a llamarse: “La Ciudad de la Música”

Todos se dieron cuenta de que aquello tan extraño que se veía en Sisi desde su nacimiento era el talento y amor por la música.

FIN

Pulsa AQUÍ para ver el trabajo original.

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