No te ocurre que, en cuanto comienza diciembre, ¿todo huele a Navidad? Comidas, regalos, reuniones, citas… Inevitablemente, empiezas a llenar las agendas y los cuadernos de ideas para hacer que las fiestas salgan a la perfección.

Y justamente esa perfección a la que sueles aspirar, es la que acaba dándote dolores de cabeza. Si tiendes a presionarte por conseguir que todo salga sin fallos, este es tu sitio. Con este artículo queremos ayudarte, para que sobrevivir a estas Navidades esté chupado. ¿No te lo crees?

 El primer consejo, y creemos que el más importante, es: Anticípate

Organízate con tiempo, planifica las compras, prepara los menús de las comidas de las que te vayas a encargar… si lo preparas todo con antelación, no solo evitarás aglomeraciones y problemas para encontrar ciertos productos o regalos, sino que también reducirás tu ansiedad.

La Navidad es una época preciosa, pero también puede llegar a ser muy estresante si vamos corriendo a todas partes y comprándolo todo en el último minuto.

 

Evita temas sensibles

Algo muy común en comidas y cenas son las discusiones sobre asuntos delicados. Ya nos dice el Protocolo que hay ciertas temáticas de las que es mejor no hablar, aunque si lo hacemos, siempre debemos ser cautos y prudentes.

¿Sabrías decir cuáles son? Deporte, religión y creencias, política e ideología, cuestiones médicas o desgracias, hablar sobre el aspecto físico de otras personas, la posición o el estatus económico y el dinero.

Seguro que al leerlas ibas recordando diferentes situaciones en las que presenciaste, o incluso participaste, discusiones acaloradas que no llevan a ningún sitio. Pero con tanto límite… ¿de qué se puede hablar? Entre otras cosas…

Se puede charlar (y debatir) de música, de tecnología, de temas curiosos de actualidad, sobre comida, libros, series o películas que hayas visto, anécdotas divertidas o recuerdos con la familia, o incluso del tiempo, que últimamente da mucho de qué hablar… Como puedes ver, muchísimos temas disponibles que facilitarán un clima de confianza, diversión y unión.

 

Haz listas (para controlar gastos)

Estas fechas son de muchas compras, comidas, regalos… ¿no te ha pasado alguna vez que te pones un máximo de gasto y lo sobrepasas casi sin darte cuenta?

Para esto te proponemos que funciones con listas: listas de regalos, de compra en el súper, de reuniones, comidas o cenas… y siempre, dejándote claro desde el principio cuál es tu presupuesto. De esa forma, evitarás las compras compulsivas y serán tus listas quienes te limiten a comprar únicamente lo planeado.

No podemos prometer que tus gastos se reduzcan, pero sí que estén algo más controlados. 

 

Piensa en los regalos (para acertar y sorprender)

¿Te cuesta encontrar regalos originales? Es cierto que estamos ante una difícil situación: cosa que queremos, cosa que nos compramos. Aunque puede ser algo positivo, esto dificulta muchísimo la tarea de elegir un buen regalo para alguien que tiene de todo. Por eso, junto con el consejo de anticiparnos, te aconsejamos que busques inspiración.

Pero… ¿cómo me inspiro? De entrada, no te fijes únicamente en lo que tienen, sino que fíjate en lo que hacen, en lo que comparten en las redes, en lo que te cuentan…  revisa aquí las ideas que te hemos preparado.

Uno de los mejores consejos, escucha a quien tienes delante. Cada uno de nosotros es una cajita llena de cosas maravillosas, y quizás en las palabras de tu pareja, de tu amigo o amiga, de tu compañera, encuentras la inspiración que necesitabas para conseguir un regalo diferente. Si sigues las pistas, posiblemente te lleven a regalar emociones y no cosas materiales.

 

Comer más ligero es posible

Las copiosas comilonas de Navidad, con aperitivos, platos salados, dulces, postres… Hacen que intentar comer poco en estas fechas es de lo más complicado, pero ¡no te eches ya las manos a la cabeza!

Para contrarrestar el vendaval de calorías, te animamos a que cocinéis vosotros mism@s todos los platos que se servirán en las comidas o cenas, especialmente cuando seáis anfitriones.

Por ejemplo, si quieres poner salsas para dippear, en lugar de poner los panecillos comprados de siempre, pon crudités de verduras y colines integrales caseros. También puedes probar a hacer el turrón en casa eligiendo ingredientes de mejor calidad, como el chocolate negro y frutos secos tostados o crudos, con edulcorante o frutas para endulzar como los dátiles… Y siempre se recomiendan cocciones al horno en lugar de fritos. De esta forma, podréis disfrutar de las comidas y cenas de siempre, pero en versiones mucho más saludables.

Pero… ¿de verdad es necesario comer tanto? ¿No sería mejor comer un poquito de todo para probarlo sin necesidad de llenarnos?

Puede ser el momento de tomar conciencia de que se pueden vivir las fiestas sin necesidad de arriesgarnos a una indigestión.

 

No te olvides de ti

Dado que estas fechas tienden a ser frenéticas, es muy probable que entre tantísimas cosas que hacer se te olvide la más importante: TU.

Si, eres la más importante. Si te olvidas de ti mismo/a, comenzarás a cansarte, quedarte sin ideas, quemarte por asumir tantas tareas o responsabilidad… Por eso recuerda dedicarte tiempo, de tiempo de descanso, de hacer lo que más te gusta, de escuchar música, leer, o incluso de no hacer nada especial, simplemente que te dediques tiempo para estar contigo.

Y no hay mejor forma de dedicarte tiempo que con pequeños ejercicios que nos ayuden a valorar y agradecer todo lo que tenemos en nuestro día a día. Por eso, te proponemos el siguiente: Busca a tres personas a las que te gustaría mostrarles tu agradecimiento, piensa cómo les vas a hacer llegar tu mensaje, y qué mensaje concreto quieres enviarles. ¿Te atreves a hacerlo?

Recuerda que la gratitud no solo alegra a quien agradeces, te ayudará a reconocer y dar más importancia a aquellas cosas buenas que seguro que tienes a tu alrededor.

 

Sé realista (con vistas al futuro)

Y… ¿has pensado ya en tus propósitos de Año Nuevo? Quizá no te los tomes muy en serio, o quizá lleves un par de meses pensándolos. Sea lo que sea que quieres proponerte solo hay un detalle vital para tener en cuenta: sé realista.

A veces volcamos excesiva exigencia en nosotros mismos y eso hace que comencemos el año con el pie equivocado. Es preferible que establezcas varias metas pequeñas, en vez de una muy grande que roce lo imposible.

 

Con todo lo que hemos visto, no te quedes con las ganas de probar algo diferente. Quizá sea otra forma de organizarte, con nuevas comidas o unos propósitos alcanzables, pero sea lo que sea, seguro que tu Navidad es la envidia de quien no ha leído este artículo.

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